Llevar a cabo un transporte de gases seguro pasa por conocer las claves de su distribución y almacenamiento, diferenciándolos según las características propias de cada tipo.

Cómo almacenar gases para su transporte

Trabajar de manera efectiva con el gas natural y su distribución pasa por tener en cuenta ciertos aspectos de su almacenamiento. Entre ellos, destacamos:

  • No está permitida su ubicación en subterráneos o lugares con comunicación directa con sótanos, a menos de que se trate únicamente de botellas de aire. Tampoco podrá instalarse en huecos de ascensores o escaleras, así como en edificios de viviendas. En todos los casos, serán espacios planos, de material no combustible y que permitan la estabilidad de los recipientes de gas a presión.
  • La ventilación de las áreas de almacenamiento cerradas debe ser siempre suficiente y permanente, para lo cual tendrá que haber aberturas bien distribuidas y con comunicación directa al exterior. Asimismo, estas zonas estarán provistas de los sistemas de protección contra incendios adecuados para cada categoría de gases.
  • Finalmente, el personal de servicio en los espacios de almacenamiento de gases tendrá que contar con material de protección respiratoria, guantes y vestimenta adecuado a cada caso, así como con la formación necesaria para su manipulación.  

Materiales utilizados en el transporte de gases.

El transporte de gas natural requiere de tuberías realizadas en acero de alto contenido en carbono, que se caracteriza por su gran dureza y un alto límite elástico. Además, se revisten con polímeros para evitar la corrosión y se les proporciona protección catódica con corriente impresa.

También hay que tener en cuenta en el transporte de GNL que las redes de conducciones se encuentran en muchas ocasiones con grandes masas de agua que deben superar. Para lograrlo, se puede recurrir a la implantación de gaseoductos marinos o al transporte por buques, que permite ramificar su distribución. Eso sí, hay que tener en cuenta que el transporte en barco requiere que el gas sea licuado para poder trasvasarse de un medio a otro. Para ello, se recurre a plantas de licuefacción. De esta manera, el LNG puede transportarse en grandes depósitos.

El final de esta cadena de transporte pasa por una planta regasificadora del gas natural licuado, que le permite recuperar su estado gaseoso para su posterior distribución local.

Te recomendamos: Todo lo que deberías saber a la hora de elegir tanques criogénicos para el almacenamiento de gases.

Ciclo de extracción y transporte de gases

El transporte de los gases viene determinado por el ciclo por el que pasan estas sustancias desde su extracción hasta su llegada al usuario final. Esto implica su extracción del yacimiento de gas natural y su traslado por los gasoductos hasta el país de destino. Allí, la distribuidora de gas recurre a  sus redes locales para hacerlo llegar a industrias, comercios y hogares.

¿De dónde y cómo se extraen los gases más utilizados en la industria?

El oxígeno, el nitrógeno, el argón y otros gases nobles usados en la industria se producen a partir del fraccionamiento del aire por el método criogénico. Consiste en la eliminación de las interferencias del vapor de agua, las partículas y el dióxido de carbono, para posteriormente comprimir el aire y refrigerarlo a temperaturas muy bajas. De esta manera, se licua y se separa por destilación fraccionada en los diversos gases.

De todos modos, también hay que señalar el uso de otros métodos físicos para hacer este proceso, como la separación a través de membranas.  Asimismo, el hidrógeno también puede obtenerse por un reforming, a partir de vapor de agua y gas natural u otros hidrocarburos ligeros.

En el caso del dióxido de carbono, puede obtenerse a partir de yacimientos subterráneos naturales. Una situación parecida es la del gas natural, que es una mezcla de gases obtenida de yacimientos naturales situados debajo de pozos petrolíferos a una intensa presión.

La extracción y traslado de gas natural. Tipos de transporte

El gas natural se traslada a través de gasoductos, tuberías de grandes dimensiones que lo transportan a gran escala para después hacer su distribución local a través del sistema de canalizaciones. 

España cuenta con una de las redes de distribución de gas natural más importantes de Europa, gracias a los gasoductos de Tarifa y Almería, que transportan el gas natural desde Marruecos y Argelia, respectivamente.

Además, este gas también se traslada en barcos gaseros, especialmente acondicionados para este fin. Llegan desde el norte de África a los puertos de Barcelona, Asturias, Canarias o Cartagena, donde descargan a la red de distribución. También son el único modo de que el gas llegue a las Islas  Canarias, mientras que las Baleares cuentan con un gaseoducto que une Dénia (Alicante) con las islas de Ibiza y Mallorca.

Estos medios de transporte de gases son la garantía para lograr que lleguen a su destino en las condiciones adecuadas y con todas las garantías de seguridad.

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