Prevenir el boil-off de GNL se encuentra entre las principales prioridades de seguridad y eficiencia en la ingeniería moderna del GNL. Generado cuando el calor externo vaporiza el líquido criogénico, el gas de evaporación (boil-off gas o BOG) debe gestionarse, recuperarse o ventearse. Y cada opción implica consecuencias en términos de seguridad, medioambiente y costes operativos. Entre las soluciones disponibles, las tuberías aisladas al vacío abordan este desafío desde su origen, ofreciendo ventajas medibles frente al aislamiento convencional PUF (espuma de poliuretano).
Las tuberías criogénicas especializadas desempeñan un papel clave para facilitar el movimiento seguro y eficiente del GNL entre puntos de almacenamiento, transporte y uso final. Y lo hace formando parte de líneas de transferencia de GNL, brazos de carga, líneas de bunkering y líneas run-down.
En un contexto donde cada fuga térmica en una tubería criogénica genera ineficiencias, ¿cómo se compara el aislamiento convencional PUF con las tuberías aisladas al vacío? ¿Y qué medidas específicas pueden aplicar los ingenieros para controlar y reducir la entrada de calor en las líneas de transferencia de GNL? Veámoslo.
Comprender el boil-off de GNL en tuberías criogénicas
¿Qué es el boil-off de GNL y por qué se produce?
El boil-off de GNL es la vaporización del gas natural licuado. Se produce cuando el calor del entorno penetra en el sistema de almacenamiento o transporte de GNL, convirtiendo parte del líquido nuevamente en gas mediante un proceso de vaporización.
En los sistemas de GNL, el boil-off es esencialmente el resultado de un balance térmico: el calor del entorno atraviesa el aislamiento y, una vez alcanza el líquido criogénico a -162 °C, esa energía se utiliza principalmente en la vaporización latente, transformando el GNL líquido en gas en lugar de aumentar su temperatura. Cualquier energía restante se destina al calentamiento sensible o flashing, dependiendo de la presión y del estado entálpico del sistema.
En las tuberías criogénicas, el boil-off se produce principalmente por dos motivos:
- Las fugas térmicas distribuidas a lo largo de la línea calientan el líquido y provocan evaporación local. Este escenario de entrada de calor en líneas de transferencia de GNL es especialmente habitual durante transferencias continuas y, sobre todo, en modos de bajo caudal o recirculación/keep-cold.
- Cambios de fase inducidos por presión o entalpía. Factores como cambios de presión hidrostática en tramos verticales de tubería, estrangulamientos o caídas de presión, así como calor generado por fricción en bombas o líneas, pueden desencadenar ebullición local o flashing incluso con un buen aislamiento.
¿Por qué el boil-off de GNL es un problema crítico para la eficiencia operativa y el control de costes?
La entrada de calor en líneas de transferencia de GNL y otras tuberías criogénicas supone un importante compromiso. Y lo es tanto para la seguridad como para el gasto operativo (OPEX) en proyectos de GNL.
- Desde el punto de vista de la seguridad, la generación continua de boil-off gas incrementa la presión en tanques y sistemas conectados. Por ello, la gestión del boil-off de GNL está integrada en normativas y estándares internacionales como la NFPA 59A de la National Fire Protection Association.
Dependiendo del diseño y las particularidades de cada instalación, la gestión segura puede incluir uso como combustible, reliquefacción, compresión y retorno, venteo controlado o flare.
- En términos de eficiencia operativa y costes, numerosos análisis consideran las pérdidas por boil-off durante transferencias y otras operaciones como una causa significativa de impactos económicos y ambientales negativos.
En la práctica, el BOG debe entenderse como una pérdida o como una carga operativa adicional. Incluso cuando el vapor se recupera en lugar de ventearse, el sistema debe comprimirlo, reliquefactarlo y consumir energía para gestionarlo, lo que implica mayor consumo eléctrico y complejidad de mantenimiento.
Por el contrario, las soluciones de aislamiento que reducen el boil-off de GNL durante transferencias y otras operaciones tienen un impacto directo sobre la eficiencia y el OPEX. Esto es debido a que reducen las necesidades de manejo de vapor y mejoran la operabilidad del sistema.
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¿Cómo influye el aislamiento en las tasas de boil-off de GNL en sistemas de tuberías criogénicas?
Lograr eficiencia térmica en tuberías criogénicas reduce las tasas de boil-off de GNL al inhibir los principales mecanismos que permiten la entrada de calor. Cuando el aislamiento está bien diseñado, puede disminuir la tasa de generación de vapor y, en consecuencia, reducir la carga sobre los sistemas de control de presión y retorno de vapor.
Para alcanzar tasas mínimas de transferencia térmica en tuberías criogénicas, es fundamental que el aislamiento para GNL contemple el sistema completo y aborde todos los posibles mecanismos de entrada de calor.
¿Qué mecanismos provocan entrada de calor en el aislamiento de tuberías criogénicas para GNL?
- Entrada de calor: el calor puede atravesar el sistema de aislamiento mediante conducción térmica, convección o radiación, aumentando la entalpía del líquido y generando flujo bifásico. En los aislamientos convencionales para servicio criogénico (incluyendo espuma de poliuretano y poliisocianurato, lana mineral con barreras de vapor, vidrio celular, etc.), la vía térmica dominante suele ser la conducción a través del material aislante. También existen convección y radiación externas en la superficie, además de fugas térmicas “parásitas” a través de soportes, penetraciones y juntas.
- Transitorios de cool-down: Transitorios de cool-down: antes de alcanzar operación estable, las tuberías calientes deben enfriarse hasta temperaturas criogénicas. Si no se controla correctamente, esta fase puede generar cantidades significativas de BOG.
- Efectos de elevación o presión: en operaciones de transporte ascendente, la reducción de presión hidrostática en puntos elevados puede favorecer ebullición local.
- Potencia del eje de la bomba y disipación por fricción:el bombeo y el flujo turbulento añaden calor, contribuyendo indirectamente a la generación de vapor. De hecho, varios estudios sobre bunkering y transferencia de GNL identifican explícitamente la entrada de calor en tuberías y el calor de las bombas como factores generadores de BOG.
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¿Qué factores influyen en las tasas de boil-off de GNL en el aislamiento de tuberías?
Las tasas de boil-off en tuberías de GNL están influenciadas por un conjunto de variables térmicas, hidráulicas y operativas, entre ellas:
- El coeficiente global de transferencia térmica (U-value) y la fuga térmica lineal o flujo térmico (W/m) deben evaluarse para el sistema instalado en su conjunto. Esto incluye el aislamiento, los recubrimientos, las juntas, las válvulas y los soportes. La geometría y los detalles constructivos también son factores clave. De hecho, la literatura de ingeniería criogénica suele expresar el rendimiento de las tuberías aisladas al vacío en términos de fuga térmica por unidad de longitud (W/m).
- Propiedades y espesor del material aislante. El aislamiento convencional PUF suele presentar una conductividad térmica baja (habitualmente ~0,02–0,03 W/m·K según la literatura general de materiales). Sin embargo, teniendo en cuenta la importancia de las fugas térmicas a nivel de sistema, las propiedades del material deben evaluarse junto con factores como la calidad de instalación y los puentes térmicos.
- Entrada de humedad e integridad de la barrera de vapor. En tuberías frías, cualquier humedad que penetre en el sistema de aislamiento tiende a condensarse y congelarse, degradando el rendimiento y provocando problemas mecánicos y de seguridad.
- Longitud, diámetro, accesorios y cargas térmicas concentradas. Elementos como cajas de válvulas, bridas, bayonetas e instrumentación pueden dominar las pérdidas del sistema si no se aíslan al mismo nivel que los tramos rectos.
- Caudal y modo operativo. Comparando transferencia continua frente a standby de bajo caudal, la entrada de calor por unidad de masa transferida aumenta cuando el caudal es bajo o el tiempo de permanencia en la línea es elevado.
- Condiciones ambientales. Temperatura exterior, viento, radiación solar, lluvia y proximidad al agua marina pueden afectar la convección en la superficie externa y la integridad a largo plazo del sistema.
El papel del aislamiento en la reducción de la entrada de calor en tuberías criogénicas
El aislamiento de tuberías criogénicas reduce la entrada de calor protegiendo los fluidos criogénicos frente a las fugas térmicas. Esto lo hace abordando los principales mecanismos y factores descritos anteriormente.
Por ello, los sistemas de aislamiento eficaces deben ser capaces de:
- Reducir la conductividad térmica efectiva.
- Incrementar el espesor.
- Reducir los puentes térmicos.
- Mantener la integridad de las barreras de vapor y recubrimientos a lo largo del tiempo.
Al reducir la entrada de calor en las líneas de transferencia de GNL, disminuye la generación continua de vapor. Pero los beneficios van más allá: se reducen las necesidades de retorno de vapor y control de presión, y se acortan o estabilizan los procesos de cool-down al disminuir la carga térmica total que debe gestionarse.
Tuberías aisladas al vacío vs aislamiento convencional PUF: comparación de aislamiento para tuberías de GNL
La diferencia entre el aislamiento mediante espuma y las tuberías aisladas al vacío para GNL radica en el enfoque de cada método: mientras la espuma resiste y bloquea el calor, el vacío actúa eliminando el medio que permite su transferencia.
También conocidas como vacuum jacketed pipe o sistemas pipe-in-pipe VIP/VJP, estas soluciones incorporan una tubería interna fría dentro de una camisa externa. Ambas están separadas por un espacio anular evacuado.
El vacío en este espacio anular es la clave de su rendimiento. Bajo condiciones de alto vacío, la convección y la conducción residual de gases quedan fuertemente suprimidas.

De este modo, las tuberías aisladas al vacío para GNL reducen el boil-off actuando sobre dos mecanismos que el aislamiento convencional PUF no puede abordar simultáneamente: convección y conducción.
En este contexto, la radiación y la conducción sólida a través de soportes y separadores se convierten en las principales vías térmicas restantes.
Para reducir la transferencia de calor por radiación, los sistemas al vacío suelen incorporar aislamiento multicapa (MLI) o pantallas radiantes. Un enfoque respaldado por documentación de CERN sobre criogenia, publicaciones de NASA sobre MLI y vacío, así como diversos estudios revisados por pares.
Por ello, las tuberías aisladas al vacío representan un cambio fundamental en la forma de prevenir la entrada de calor, traduciéndose en una serie de diferencias clave frente al aislamiento convencional PUF.
Rendimiento térmico comparativo y reducción de boil-off: tubería aislada al vacío vs aislamiento convencional PUF
- Principio de aislamiento: el aislamiento convencional PUF se basa en baja conductividad térmica (k) y espesor. Las tuberías aisladas al vacío dependen de las propiedades del alto vacío junto con aislamiento multicapa (MLI) y pantallas radiantes.
- Mecanismos de transferencia térmica objetivo: el aislamiento convencional PUF reduce la conducción, pero sigue permitiendo convección y radiación externas. Las tuberías aisladas al vacío suprimen la transferencia por convección en el anillo. Y combinadas con MLI, reducen significativamente la radiación térmica, alcanzando menores valores de fuga térmica.
- Dimensionamiento: las tuberías aisladas al vacío suelen lograr fugas térmicas mucho menores con diámetros exteriores comparables o incluso inferiores.
- Limitaciones y dependencias de rendimiento: el aislamiento convencional PUF es muy sensible a la calidad de instalación y al control de humedad a largo plazo. Una diferencia clave en instalaciones de GNL es que los sistemas de espuma pueden funcionar bien inicialmente pero degradarse si las barreras de vapor y recubrimientos se dañan, permitiendo la entrada de humedad y formación de hielo.
Por su parte, las tuberías aisladas al vacío desplazan el perfil de riesgo a largo plazo. Aunque requieren control de calidad del vacío (ensayos de fugas, getters, adsorbentes y puertos de monitorización), evitan la clásica vía de entrada de humedad en aislamientos gruesos externos. En otras palabras, la calidad del vacío debe entenderse como una variable crítica de rendimiento para aprovechar plenamente los beneficios de este método.
Cuantificación de la reducción de boil-off comparando tuberías aisladas al vacío vs aislamiento convencional PUF
Las comparativas de la industria ofrecen una imagen clara sobre las expectativas de cálculo de boil-off al comparar tuberías aisladas al vacío frente a aislamiento convencional PUF:
- Folleto técnico específico para GNL elaborado por PHPK Technologies junto con socios de ingeniería de Linde. Afirma que las tuberías aisladas al vacío pueden ofrecer aproximadamente 1/10 de la fuga térmica en estado estacionario frente a tuberías con aislamiento mecánico convencional para servicio de GNL. En otras palabras, las pérdidas térmicas de las vacuum jacketed pipes presentan una reducción aproximada de 10 veces.
- Guía ampliamente utilizada de emisiones de GEI en GNL. Publicada por el American Petroleum Institute, menciona que, en un escenario de transferencia de 228 m³/min, los valores U del aislamiento son 0,26 para espuma, 0,13 para polvo y 0,026 para vacío. El documento también reporta factores típicos de pérdida en tuberías de transferencia de 0,0012 %/km (espuma) frente a 0,00012 %/km. Esto representa una diferencia de 10 veces en el factor de pérdidas.
- Aplicaciones criogénicas fuera del GNL (como líneas de transferencia de helio o nitrógeno líquidos). Estudios experimentales muestran que líneas de transferencia con vacío + MLI cuidadosamente diseñadas pueden alcanzar fugas térmicas extremadamente bajas (del orden de <1–2 W/m en ciertas configuraciones experimentales).

Impacto operativo de una reducción de fuga térmica 10 veces superior
El impacto práctico de esta mejora es considerable. En una transferencia de 130.000 m³, las pérdidas potenciales pasarían de aproximadamente 15,6 m³ a 1,56 m³.
Incluso cuando el vapor se recupera y gestiona, la diferencia sigue siendo significativa. Los sistemas de manejo de boil-off deben dimensionarse según el volumen generado. En este escenario, el aislamiento convencional PUF supondría gestionar diez veces más vapor, con el consiguiente aumento en tamaño de equipos, consumo energético y complejidad operativa.
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Convertir la fuga térmica en boil-off de GNL: un caso práctico
Comparar sistemas de aislamiento en W/m es útil desde un punto de vista ingenieril. Sin embargo, el impacto real se mide en generación de boil-off, pérdidas de producto y costes operativos.
El proyecto de bunkering GATE Rotterdam de Cryospain permite cuantificar este efecto. La instalación cuenta con aproximadamente 790 metros de tubería aislada al vacío en DN300, DN150 y DN100 para servicio continuo de GNL.
Según los valores de diseño validados, el aislamiento al vacío (VIP) presenta una fuga térmica de aproximadamente 1,5 W/m, frente a unos 25 W/m en tuberías equivalentes con aislamiento de espuma. Como resultado, la entrada de calor se reduce de aproximadamente 19 kW a 1,2 kW, lo que supone una reducción del 94 % de la carga térmica.
Utilizando el calor latente de vaporización del GNL (460 kJ/kg), esta reducción equivale a preservar aproximadamente 1.140 toneladas de GNL al año. Esto representa unos 2.500 m³ de GNL líquido o 1,6 millones de Nm³ de gas natural que dejan de estar sujetos a procesos de boil-off, venteo, reliquefacción o flare.
Tomando como referencia un valor de GNL de 0,60 €/kg, el ahorro alcanza aproximadamente 685.000 € anuales en pérdidas evitadas de producto, con un retorno de inversión cercano a ocho meses.
Además, evitar este nivel de vaporización de metano supone aproximadamente 34.000 toneladas de CO₂ equivalente evitadas al año. La menor entrada de calor también reduce las necesidades de compresión, manejo de vapor y reliquefacción, permitiendo diseños más eficientes y compactos.
Casos de éxito Cryospain: reducción del boil-off de GNL en proyectos reales
La amplia experiencia de Cryospain en ingeniería criogénica compleja abarca un amplio portfolio de proyectos. Muchos de ellos enfocados en reducir el boil-off de GNL mediante soluciones adaptadas y probadas, incluyendo:
- El proyecto de línea de transferencia para repostaje de barcos de GNL en la terminal GATE Rotterdam (Países Bajos). Tiene aproximadamente 790 m de tuberías aisladas al vacío en DN300, DN150 y DN100 para servicio de GNL. Este proyecto constituye una referencia práctica para los cálculos de reducción de fuga térmica y boil-off descritos anteriormente.
- Terminales portuarias de bunkering de GNL en la costa cantábrica española (Bilbao y Santander), donde Cryospain diseñó y fabricó aproximadamente 1,5 km de tuberías aisladas al vacío conectando la planta de almacenamiento con el muelle de carga y descarga. Un proyecto donde la tecnología fue específicamente diseñada para limitar la gasificación durante la transferencia gracias a su alta eficiencia térmica, siguiendo ASME B31.3 y con presiones de diseño de hasta 19 bar.
- Tres proyectos de sistemas de combustible marino de GNL para buques gemelos construidos en Italia. Incluyen el suministro de más de 4,5 km de tuberías aisladas al vacío, desde DN40 hasta DN450, para transferencia de combustible GNL a bordo. Esta referencia destaca la experiencia de Cryospain en grandes sistemas criogénicos marinos diseñados para reducir la entrada de calor y limitar el boil-off de GNL.
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